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Reconectar nuestra conciencia con la Luz del Creador

Michael Berg
Diciembre 22, 2021
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Siempre me ha parecido inspirador cuando una gran alma —en este caso Maimónides, el Rambam— comparte con nosotros una inspiración divina que recibió. Él escribió: “Me ha sido revelado un gran secreto. Si entiendes el secreto, todas las dudas desaparecerán. Si entiendes el secreto, los secretos celestiales de Dios te serán revelados”.

Y lo que dice no es nuevo para nosotros, pero creo que su dimensión e importancia con suerte nos permitirán obtener un nuevo nivel en el Shabat de Shemot: en la medida en que un individuo tenga una conexión y una adhesión conscientes a la Luz del Creador, en esa medida la Luz del Creador brilla para él, lo protege y le envía Luz y abundancia.

¿Cuántos de nosotros durante nuestro día, o quizá durante nuestras conexiones espirituales, estamos pensando conscientemente en la Luz del Creador y conscientemente adhiriendo nuestra mente a la Luz del Creador? Debería ser al menos mientras hacemos nuestra conexión, mientras oramos y mientras leemos el Zóhar, pero ¿cuántos de nosotros adherimos conscientemente nuestra conciencia a la Luz del Creador? En realidad es así de fácil y así de poderoso.

Aún no hemos llegado a eso, y no se espera que lo logremos todavía, pero, tal y como Maimónides dice: un individuo que llega al estado en el que adhiere su mente a la Luz del Creador 24 horas al día, lo cual significa simplemente que piensa en la Luz del Creador que está presente (ya sea que esté trabajando, orando, estudiando o comiendo), y cuya mente está constantemente adherida al Creador, siempre estará protegido y tendrá la Luz y bendiciones que vienen de la conexión con la Luz del Creador. Debido a eso, continúa Maimónides: “Me ha sido revelado que si una persona ha pasado por oscuridad o dolor, incluso los profetas y las almas más grandes que han existido, dicha oscuridad y dolor solo se presentaron en el momento en que su conciencia estaba separada de la Luz del Creador”.

Así pues, digamos que alguien toma diez minutos o una hora para adherir su mente y conciencia a la Luz del Creador en la mañana. Luego va a trabajar y, desafortunadamente, aunque no debería ser así, durante las siguientes diez horas su mente está completamente desprendida. Su mente solo está en el trabajo, ni siquiera piensa en la Luz del Creador que lo rodea, la Luz del Creador que lo bendice, la Luz del Creador que está con él. De ese modo, tiene diez horas de separación total de su mente y conciencia de la Luz del Creador. Y la cantidad de tiempo de separación, según Maimónides, es la cantidad de tiempo en la que hay una apertura para que la negatividad entre.

Él dice que no solo el tiempo en que la negatividad llega a un individuo depende del tiempo de separación entre su conciencia y la Luz del Creador, sino que también la cantidad de oscuridad y dolor depende del tamaño de la apertura que la persona permitió para que entrara la oscuridad. Por lo tanto, el tamaño de la apertura para la oscuridad será conforme a la duración del tiempo de separación. Pero, de nuevo, si un individuo logra luchar contra eso y constantemente conecta su mente con la Luz del Creador, esa persona, dice Maimónides, nunca tendrá dolor ni oscuridad. Y esto no es exclusivo de las almas elevadas; cualquier persona, continúa él, que sea capaz de mantener menos distancia entre los momentos de conexión consciente limita la cantidad de oscuridad que puede entrar en su vida. Según él, este también es el secreto de las palabras Ehyé asher ehyé: “Del mismo modo que tú estás conmigo, yo estoy contigo”.

Desafortunadamente, considero que hay momentos, incluso durante la conexión matutina, en los que nuestra conciencia no siempre va directo a: “Estoy pensando en la Luz del Creador y conectando mi mente con la Luz del Creador”, pero eso ocurre en la mañana, entonces no podemos permitirnos todo un día sin reconexión constante de nuestra conciencia con la Luz del Creador. Y, de nuevo, puede ser mientras trabajas o mientras comes. No tenemos que pensar eso siempre, pero cada media hora, o cuando tomamos un descanso o te comes un bocadillo, por ejemplo, podemos recordar que estamos disfrutando nuestro bocadillo gracias a la Luz del Creador. De esa manera nos adherimos nuevamente con ese pensamiento de cinco segundos y, en lugar de dejar que nuestra mente pase diez horas de desconexión con la Luz del Creador, ahora solo dejamos pasar dos, luego una y así sucesivamente.

Cuando un individuo logra conectar constantemente su mente de esa manera, no puede sufrir ningún daño. Ahora bien, por supuesto, pasar de donde estamos ahora a ese estado no ocurre en un día, pero al menos debemos buscar ir en esa dirección. Debemos entender que cualquier oscuridad que vivimos llega debido a la separación de nuestra mente de la Luz del Creador. Una adhesión constante de nuestra mente a la Luz del Creador significa protección continua y bendiciones constantes. El nivel y tiempo de desconexión es el indicador exacto de cuánta oscuridad y dolor puede entrar en la vida de una persona.

Así pues, diariamente asegurémonos de no pasar tres horas sin reconectar nuestra mente con la Luz del Creador. Debido a que el nivel de conexión entre nuestra mente y la Luz del Creador determina el nivel de Luz que recibimos y la protección que constantemente puede llegar a nuestra vida. Como ya sabemos, todo consiste en conciencia; pero ¿cuántos de nosotros la vivimos?

Pienso que a veces es necesario tener un entendimiento como este para poder al menos comenzar a acercarnos a eso. Ningún daño le ocurre a un individuo que puede constantemente mantener una conciencia de conexión con la Luz del Creador; solo pueden llegarle bendiciones. Por eso tenemos que considerar esto todos los días: ¿al menos tenemos media hora en la mañana o en la noche en la que nuestra mente está completamente conectada? Asumamos que sí. Pero entonces, ¿qué ocurre con las 12, 14 o 16 horas de intervalo? No podemos dejar tal apertura. Más bien, debemos asegurarnos de detenernos constantemente para reconectar nuestra conciencia con la Luz del Creador. Debido a que si lo hacemos —y en la medida en que lo hagamos— cerramos la ventana de posibilidad de que la oscuridad, el dolor y el sufrimiento entren a nuestra vida. Esta es tanto una revelación como un secreto muy importante que espero merezcamos comenzar a vivir.


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