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Podemos poner fin al dolor y el sufrimiento en este instante

Michael Berg
Diciembre 29, 2021
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Al final de la porción de Shemot hay un momento muy especial en el que parece que Moshé reclamara: “¿Por qué les has hecho cosas negativas a los israelitas?”. Luego, la siguiente porción, Vaerá, comienza con el Creador diciéndole a Moshé que todo se solucionará. El Creador envía a Moshé a los israelitas para que les hiciera entender que la Redención, el fin de su sufrimiento, llegaría. Sin embargo, está escrito que los israelitas no escucharon a Moshé. Entonces, la pregunta es: ¿qué quería lograr Moshé? ¿Qué quería despertar en los israelitas?

Para entender esto tenemos una famosa historia que la mayoría de nosotros ya hemos escuchado, el asesinato de Rav Akivá, el gran kabbalista y maestro. En el Talmud dice que cuando los romanos estaban arrancándole la piel con peines de metal, mientras sufría esa horrible muerte, Rav Akivá recitaba el Shemá, la oración que conecta a los individuos con la Luz del Creador. Los estudiantes que lo acompañaban, mientras veían esa horrible escena, le preguntaron: “¿Cómo le puede estar ocurriendo esto?”. Rav Akivá respondió: “Toda mi vida me ha interesado el versículo que dice que el individuo que ha alcanzado el más alto nivel de conexión espiritual con la Luz del Creador está dispuesto a entregarse completamente, a dar incluso su cuerpo. Yo pedía tener ese momento en que pudiera sacrificarme por mi conexión con la Luz del Creador. Ahora que tengo esta oportunidad y que me están quitando mi cuerpo, ¿cómo no aprovechar esta oportunidad para, incluso ahora, estar conectado con la Luz del Creador?”.

Hemos aprendido antes la importante enseñanza de que nada negativo puede ocurrirle a una persona cuya conciencia está permanentemente conectada con la Luz del Creador. Por ejemplo, cuando llegó el momento de que el Rey David dejara este mundo, el Ángel de la Muerte quería ir y llevárselo, pero no pudo porque, en su conciencia, el Rey David estaba constantemente conectado con la Luz del Creador. Está escrito que lo que tuvo que ocurrir fue que el Ángel de la Muerte creó una situación en la que el Rey David se equivocó y cayó, lo que en consecuencia causó que la conciencia del Rey David, por ese momento, se separara de la Luz del Creador, y por ende el Ángel de la Muerte pudo llevárselo.

Llegar a un estado en el que estamos constantemente conectados con la Luz del Creador es realmente el propósito principal de todo nuestro trabajo espiritual. Lo que conecta nuestra conciencia con la Luz del Creador es algo muy simple: el conocimiento, el pensamiento, de que la Luz del Creador está allí con nosotros y que estamos conectados con ella. Puede que estemos bebiendo, comiendo, trabajando, estudiando u orando, pero nuestra conciencia es simple: la Luz del Creador está aquí y yo estoy conectado con la Luz del Creador. Ninguna negatividad puede tocar a un individuo que es capaz de alcanzar esta conciencia por completo. Esto también significa que entre más grande sea la conciencia de alguien en ese estado, menos oscuridad y negatividad puede entrar a su vida.

Eso nos lleva de regreso a Rav Akivá que llegó a ese nivel de conexión consciente y completa con la Luz del Creador y, por ende, nada malo podía ocurrirle. El Ángel de la Muerte no tenía control sobre él; de hecho, nos damos cuenta de que él tenía control sobre el Ángel de la Muerte. Si el Creador no hubiese obligado a Rav Akivá a regresarle al Ángel de la Muerte su poder para asesinar, este nunca habría podido recuperar su habilidad nuevamente. Pero el entendimiento más importante de todo esto es que nada negativo puede ocurrirle a un individuo que está en el estado en que Rav Akivá existió, el estado hacia el que necesitamos avanzar, el estado en que el individuo está en constante conciencia de conexión con la Luz del Creador.

Ahora entendemos lo que los estudiantes le preguntaban a Rav Akivá. Ellos sabían que él estaba en el nivel de conexión constante y consciente con la Luz del Creador y que no le puede ocurrir nada malo a quien está en ese nivel. Le preguntaron cómo alguien podría hacerle daño y por qué podía experimentar la muerte como el resto de las personas.

Rav Akivá les respondió: “Es cierto lo que les enseñé y lo que saben, que nada malo puede ocurrirle a un individuo cuya conciencia está conectada constantemente con la Luz del Creador. Pero eso es solo si no quiere que ningún daño le ocurra. Si es algo que no desea que le ocurra, será protegido. Esta protección que recibe el individuo cuya conciencia está constantemente conectada con la Luz del Creador solo lo protege de lo que no quiere que ocurra. Lo que ustedes no entienden es que quiero esta oportunidad para experimentar la muerte física y, aun en ese momento, mantener mi conciencia, mi conexión y mi dedicación por la Luz del Creador. No es una situación en la que algo negativo me ocurre. Sí, por supuesto que estoy en el nivel en el que nada malo me puede ocurrir, pero esa protección es solo de las cosas que no quiero. En este caso, deseo esta situación y por eso está ocurriendo. El Creador está cumpliendo mi deseo. Toda mi vida he esperado una oportunidad para ubicarme en un estado de enorme dolor y, aún así, desear dar mi cuerpo para mantener mi conexión con la Luz del Creador”.

Entonces, ¿cuál es la enseñanza más importante de esto? Que un individuo cuya conciencia está constantemente conectada con la Luz del Creador nunca le teme a nada y ninguna negatividad puede acercársele. El propósito principal de nuestro trabajo espiritual es llegar a un estado en el que estemos conectados de una forma tan constante con la Luz del Creador que recibamos la protección total que viene con ella.

Ahora, con ese entendimiento, podemos regresar al inicio de la porción de Vaerá para aprender lo que Moshé intentaba hacer cuando se dirigió a los israelitas; él intentaba enseñarles esta lección. Habían pasado cientos de años en dolor, sufrimiento y muerte, pero él les dijo que había un modo de liberarse de eso. Al cambiar su conciencia por una de conexión constante con la Luz del Creador, no podrían seguir siendo heridos por el faraón. Podían acabar con el dolor y el sufrimiento en ese momento.

Nosotros también podemos decidir en este instante, del mismo modo en el que Moshé les dijo a los israelitas, cambiar nuestra conciencia y trabajar por mantener una conexión constante con la Luz del Creador; hacerlo significa que todo dolor, sufrimiento y muerte debe terminar. Ya que, tal y como hemos aprendido, no puede ocurrirle nada malo al individuo cuya conciencia está constantemente conectada con la Luz del Creador. El mensaje que Moshé transmite en la porción de Vaerá es: podemos acabar con este dolor y sufrimiento inmediatamente.


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