Aceptar la crítica

Menú principal

Eventos y clases



Hazte Miembro

Encuentra más sabiduría y ejercicios para elevarte, elevar tu vida y la de aquellos que te rodean. Desde artículos y videos semanales a clases trasmitidas en vivo, clases presenciales y eventos. Hay un plan de membresía para cada persona.

Ver planes de membresía
Membresía sugerida:
Comunidad Onehouse
  • Sus beneficios incluyen:
  • Únete a webinarios interactivos cada semana
  • Ve cursos completos bajo demanda
  • Disfruta descuentos en eventos, sesiones de orientación y productos*
  • Y mucho más...
  • Inscríbete hoy
  • *En las sedes participantes. Hay restricciones.

Profundiza aún más en la sabiduría de la Kabbalah con una guía personalizada y lectura de carta astral.
Consulta gratuita con un maestro

Nuestros instructores comprometidos están aquí para ayudarte a transitar tu viaje espiritual.

Solicita la tuya
Lectura astrológica kabbalística

Aprender acerca de nuestra alma a través de una carta astral ayuda a dar más significado y un mayor entendimiento a las experiencias que enfrentamos, las personas que conocemos, el trabajo que hacemos y las bifurcaciones en el camino.

Solicita la lectura de tu carta
Guía personal - Servicios del Centro de Kabbalah

Sesiones personalizadas individuales con un instructor para profundizar en el área que te interesa o apoyarte donde más lo necesitas. Las reuniones abarcan temas desde las relaciones hasta el tikún o un estudio profundo del Zóhar, todas personalizadas especialmente para ti.

Reserva una sesión de guía

Aceptar la crítica

Centro de Kabbalah
Julio 9, 2013
Me gusta 1 Compartir Comentarios

"Debemos sentir el deseo de criticar a nuestro maestro si él o ella nos está ayudando".

Hay una sección en el Midrash que cuenta la historia de cómo Isaías se convirtió en un profeta.

Isaías dijo, "estaba caminando en mi casa de estudio y escuché al Creador preguntando: "¿A quién debo enviar y quién guiará mi nación? Envié al profeta Mijá y lo golpearon, envié al profeta Amos y lo llamaron el tartamudo... ¿ A quién puedo enviar para ayudar a mi gente a cambiar?’".

Isaías, sabiendo que él estaba más que listo para hacer el trabajo, se ofreció él mismo al Creador para la misión Hineini Shlajeini.

Luego el Creador le dijo a Isaías: "Mi gente se queja mucho, ellos no escuchan... Sólo si aceptas que harás el ridículo, que te verán como tonto y te darán una paliza... Sólo así podrás ir en mi nombre; de lo contrario ¡no puedes hacer mi trabajo!".

¿Qué pasa con la humanidad que comúnmente encontramos algo malo con los líderes espirituales que son enviados para ayudarnos?

Cuando el Ego ve a un maestro, o incluso un amigo, que puede ayudarnos a cambiar, viene con preguntas y quejas.

"Amos es un tartamudo, si él fuera un profeta sería capaz de hablar bien".

"¿Mijá? Todos lo molestan, nadie le presta atención, debe ser un idiota".

"Moisés pelea con su esposa y constantemente nos habla mal".

¡Encontramos defectos que hacen que veamos a la persona como menos, o como limitada, o incluso más limitada que nosotros mismos! ¿Por qué?

Dicho de una manera simple, si el Ego no encuentra estos defectos, perdería la guerra que está luchando, la guerra para evitar que cambies y evoluciones. El Ego quiere que te quedes igual y dejes de escuchar las influencias externas que te puedan ayudar a crecer y cambiar.

Cuando un amigo se nos acerca con alguna crítica acerca de lo que estamos haciendo, lo primero que el Ego hace es susurrarte al oído: "¿Tú? ¿Tú? ¿Tú me estás diciendo a mí? Tú con esto que tienes de malo, y esta otra cosa que está mal en tu vida, ¿me estás diciendo cómo vivir mi vida?".

¡Esto también significa que si eres criticado por un maestro o un amigo, y tu Ego no está susurrando a tu oído que algo está mal con esa persona, entonces ellos no están tratando de ayudarte!

¡Hay una ley espiritual que dice que si un maestro o un amigo trata de ayudarte a cambiar, tu Ego debe convencerte de que no los escuches! Y si tu Ego aún no ha intentado convencerte de no hacer lo que tu maestro o tu amigo te dijeron que hicieras, significa que aún no te han pedido algo importante o lo suficientemente significativo.


Comentarios