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Se dice que en Rosh Hashaná somos juzgados en base a nuestras acciones del año anterior. Si somos juzgados favorablemente, viviremos una vida plena y libre de caos durante 12 meses más. Para muchos, sin embargo, un año adicional es tan sólo una perpetuación del sufrimiento, el dolor y la desilusión. Ciertamente, aunque el año esté sazonado con encuentros casuales con el placer y la felicidad, la posibilidad de que los 365 días del año estén repletos de satisfacción parece algo inalcanzable para la mayoría de nosotros.
Pero en Kabbalah aprendemos que tenemos el poder de determinar nuestra realidad, de elevarnos por encima de nuestra confianza en la buena suerte. Por lo tanto, la razón por la cual El Zóhar (el texto sagrado de la Kabbalah) especifica que ciertas acciones sean llevadas a cabo durante Rosh Hashaná no es para celebrar una religión sino para proporcionar a las personas las herramientas y los recursos a través de los cuales puedan deshacerse de todas las perturbaciones y de cualquier energía de caos que haya en sus vidas.
Sin estas herramientas, estaríamos sujetos a un veredicto directamente correlacionado con nuestras acciones, lo cual significa vivir la vida al capricho del azar. Pero con estas herramientas somos capaces de controlar nuestra vida, nuestro destino y nuestro universo.
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